
Esta obra constituye un trabajo fundamental de Vladímir Ilich Lenin, escrito en 1916, en el que analiza el desarrollo del capitalismo y su transformación en la fase imperialista. Lenin examina los principales rasgos económicos del imperialismo, entre ellos la concentración de la producción y del capital, la fusión del capital bancario con el industrial, la exportación de capitales, la conformación de asociaciones monopolistas internacionales y la división territorial del mundo entre las mayores potencias capitalistas.