
En este libro, Olivia Laing explora el fenómeno de la soledad a través del prisma del arte y de la vida de artistas que lidiaron con el aislamiento. La autora entrelaza su experiencia personal con las historias de creadores como Andy Warhol y Edward Hopper, entre otros, demostrando que la soledad no solo puede ser una fuente de sufrimiento, sino también un catalizador para la creatividad. La obra constituye una profunda reflexión sobre la naturaleza del aislamiento en el entorno urbano contemporáneo.