
La novela de Mariam Petrosyan narra la vida de los residentes de un internado para chicos con discapacidad. Es un espacio donde se entrelazan la realidad y la fantasía —un sitio con leyes y tradiciones propias—. Los adolescentes que habitan en la Casa construyen un universo particular, marcado por complejas jerarquías, rituales y secretos. La obra profundiza en el valor de la amistad, el paso a la adultez, la aceptación de uno mismo y de los demás, así como en la búsqueda de un lugar en el mundo.